…de relajarme y no preocuparme de los demás. Estarán bien, estarán mal. Y que llegara el viernes e ir por fin a la biblioteca regional, de paseo. Las luces ya están puestas y mi corazoncito está lleno de cascabeles. Mirna dice que en otra vida no fui un reno cualquiera. Fui Rudolph. Se me pintó una sonrisa en la cara. Y para no perder la costumbre, ir allí implica hamburguesa, pequeña pero con queso.Decidir que tenemos que ver la exposición que hay ahora en Art Nueve, “Si abres la puerta, me hago la muerta”, porque simplemente la entrada es genial.
Llegar a casa con el brasero mientras llama Mr. Y, que sólo le queda cenar y ducharse. Dos horas y 27 cigarros después Mirna le llamó para saber si seguía vivo. Nada, que estaba tomándose un cubata allí solo….de tranqui…Mirna volvió a mutar en el Chuky de Cieza…y nosotras aquí sin alcohol ni naaaaaaaaa…como te odio ahora mismo…. Y lo mismo de siempre, alguna cerveza, Marea, Extremoduro y Loquillo. Fue un viernes normal, salvando la moña que cogí con sólo tres cervezas. Dicen que estaba cómica…
Y el sábado, ¡ay el sábado! Que falta me hacía un día así. Tuvimos tarta y se soplaron unas velas que no se correspondían con la realidad. Fuimos previsoras y compramos dos botellas de vino por si Mr. Y tenía otro momento de tranquilidad. Y llamaron. Tenían montada una timba de póker de lo más profesional y por fin vi a Mr. X sentado en esa mesa. Sí, llegaba a ella. Parecía improbable pero había un muchacho aún más bajito que Mr. X. Cayeron las dos botellas de vino, entre la sed y los nervios. Allí había mucha gente. Los amigos de Mr. X y Mr. Y son geniales. Nos reímos sin parar, no hubo ningún problema, ni miramos el reloj. Que Mr. X se va a hacer un tatuaje….y eso tengo que verlo yo. Que quieren que vayamos con ellos a Amsterdam...o al fin del mundo. Que al Chiquitín no se le entendía cuando hablaba y Mirna le daba de beber y de fumar porque ya no le salía esforzarse en entenderlo. Que Mr. X dice que mi reloj biológico hace blip blip blip….y yo le dije que los relojes hacen tic tac…pero él dice que el mío es digital. Y se hizo de día con una pizza calzone en la mano según ellos, y una pizza del revés según el resto.
Y sigo siendo pequeña, y sigo teniendo mucho que aprender y aquí estoy, en casa, con el hombre que casi conoció a Michi Panero, y sin poder evitarlo con el corazón rojo y erizado.
.







